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“¡VÉ, ANDÁ AYUDÁ!”, “¿Por ahí si puede pasar?”, “no sabía que se hacía de esa forma”, “mi abuelita está así”,” es que yo aprendí a manejar la silla por mi hermano”.

“Era chévere cuando me encontraba con el compañero

de ingeniería, biología o  historia…y  sin yo conocerlo,

sin ser del plan de sociología estaba diciendo:

¿ehh nena te puedo ayudar, qué necesitás? vení explicame”. 

 

Johana Lara (2009)

 

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 Éstas, son algunas de las frases que Jhohana ha escuchado de estudiantes, profesores y funcionarios de la Universidad del Valle desde que ingreso a estudiar. Poco a poco las conversaciones con los miembros de la comunidad universitaria han cambiado. ”cuando interaccionaban conmigo empezaron aprender frente al tema de discapacidad “ comenta Jhohana Lara, una estudiante de sociología de 26 años a punto de graduarse, para quien su discapacidad no ha sido un impedimento para apropiarse de la universidad y completar su proceso de formación académica. 

 

La universidad le ha ayudado a formarse como profesional más allá de los muros del claustro o de los libros académicos. Lee mucho y dice haber encontrado en la sociología la posibilidad de hablar de discapacidad, de conocer al otro. “Cuando entre a Sociología, pensaba no más hacer tres semestres para hacer traslado para medicina, pero me enamore de la carrera, me enamore de lo que puedo hacer aquí, descubrí que desde el quehacer sociológico, la investigación y  la intervención podemos pensar muchas cosas, muchos cuentos y me quede ahí, estoy ya a punto de terminar  y descubriendo que desde la Sociología hay cosas muy interesantes que hacer, muchas cosas en que pensar y desde la discapacidad muchísimo más.

Un accidente de tránsito durante la excursión de grado once en San Andrés, que le ocasionó un trauma raquimedular a nivel T11 -T 12 cuya secuela fue una paraplejia, llevó a Jhohana a cambiar sus planes de estudiar en Alemania para iniciar un proceso de rehabilitación con el que poco a poco volvió a interactuar con su entorno. El apoyo de su familia fue clave en su proceso de recuperación, la confianza que su madre y sus hermanas siempre le manifestaron cuando decidido ingresar a la Universidad del Valle, se convirtió en el primer escalón en su meta por de ser una profesional.

“Estuve aprendiendo a poder adaptarme a la carrera, adaptarme a las materias, adaptarme al plan…yo tenía una perspectiva de mi discapacidad en términos de mi deficiencia, mi limitación y que iba a primar muchísimo en todas mis relaciones con las demás personas”. Comenta Jhohana sentada en su silla  en uno de los pasillos del Edificio Perlaza de la Escuela de Rehabilitación Humana de la Universidad del Valle sede San Fernando. 

Parte de su proceso de formación y de rehabilitación fue el cambiar de perspectiva frente a la discapacidad, es decir, en la experiencia de vivir la cotidianidad universitaria en silla de ruedas. Como ella misma dice, “yo he sido muy independiente... me ha gustado moverme sola. Con el tiempo fui conociendo la Universidad, ya tenía identificado algunos lugares donde me podía meter y   donde no... unos caminan y yo no, yo ando en cuatro llantas”.

Jhohana ha dejado de ver la discapacidad exclusivamente desde su historia personal, la universidad le ha brindado la oportunidad de conocer nuevas historias de vida, diversas tipos de discapacidad y formas de afrontarla.

 

En su proceso de formación Jhohana ha encontrado que en la comunidad universitaria todos tenemos que ver con el tema de la discapacidad, desde la historia propia, la de un compañero, un amigo o un familiar. Es desde ese panorama que ella trabaja por la consolidación de un espacio más consciente de esa realidad: “Puedo reflexionar un poco sobre el asunto siendo  propositiva a partir de construcciones colectivas,  mirando cómo podemos hacer las cosas y pues… lo que busco es brindar alguna herramienta para que nosotros, las  personas en situación de discapacidad, podamos tener más oportunidades, podamos ser reconocidos no desde nuestra discapacidad sino desde nuestras potencialidades y desde nuestras capacidades”.

“Lo positivo es que no sólo fue un reto para mí, sino también un reto para las personas que en vida universitaria tenían que relacionarse conmigo:  el  profesor, el monitor, el compañero de clase, la secretaria, el aseador, el vigilante… en su interacción conmigo empezaron aprender frente al tema de discapacidad, ya sabían cómo se  baja a una persona, entonces cuando veían a una persona que llegaba en silla de ruedas  sabían cómo hacerlo, ellos mismos se motivaban… cuando guiaban a un ciego, entonces es muy bacano porque uno está en ese juego de reciprocidad”. Comenta Jhohana al hablar de su proceso en la Universidad y de cómo ella y su entorno cercano empezaron a educarse en discapacidad. Su interés en el tema y el posicionamiento logrado frente a su situación la llevaron a participar del Grupo Gestor: “la política pública de atención a la discapacidad que en construcción colectiva lo estaba haciendo la Escuela de Rehabilitación Humana (de la Universidad del Valle) con la profesora Patricia Quintana, ellas me invitaron, estuve acá participando. En esto pude ver primero que todo...que no era la única del planeta… me interesó el tema, empecé a mirar que se pueden hacer cosas. Desde ese momento me vinculé  en muchísimos otros aspectos”.

Así, Jhohana  ha entendido que el tema de discapacidad es mucho más que la clasificación de las limitaciones, aprendió que lo importante es la creación de una red en la que participen activamente todos los miembros de la comunidad, con y sin discapacidad. Su vinculación  a la ESE Ladera es una de las formas en las que Jhohana intenta construir sociedad en torno al tema:

 

“Desde la ESE Ladera fue una oportunidad que se me dio para hacer RBC (Rehabilitación Basada en Comunidad), un  trabajo comunitario  desde intervención social y lo que me gusta hacer a mí : estar en terreno con la gente, ensuciarme como la gente se ensucia, pasar trabajo como ellos  lo hacen… porque es ahí donde uno puede identificar todos los problemas que pueden existir… esa oportunidad ha sido muy chévere porque he aprendido  a reconocer y conocer bastante”. Además esta joven socióloga afirma que el reto está en la forma de construir puentes para reducir la brecha. Desde su trabajo en la ESE Ladera, y como miembro activo de la comunidad, intenta educar frente al tema de la discapacidad consciente de que siempre se está en una lucha con el entorno y con uno mismo. De esta manera comprende que estos procesos formativos implican un trabajo desde lo individual a la formación colectiva. Su trabajo en otro escenario así lo demuestra: “desde la Junta Administradora Local ha sido también un reto, motivada porque quiero  movilizar el tema de discapacidad en mi comuna, quiero visibilizar la discapacidad como una condición más del individuo, quiero abrir espacios de procesos de inclusión social y creo que ese es un buen escenario para uno poder hacer todos esos rollos”.

 

Desde su acción comunitaria así como en su proyección hacia la vida profesional, Johana insiste en un elemento vital, punto de partida para establecer la relación con el otro: “uno tiene que saber de qué manera se auto reconoce frente a los demás, si uno no tiene claro eso y lo que ven los  otros desde la discapacidad, creería  que estos son los mayores obstáculos … pues es difícil cuando uno se identifica por el lado del discapacitado limitado  ………por ejemplo:  soy un profesional pero ténganme en cuenta que aparte  de ser profesional soy un discapacitado …¡esto no es así¡” Por eso, esta joven universitaria considera de igual importancia el posicionamiento desde el mismo momento que se asume la vida universitaria: “es importante que uno sepa para que viene a pisar una Universidad, que es lo que quiere uno con esto, y de allí para allá saber que después de que uno salga profesional de que manera puede construir, pero yo creo que en esa construcción  uno tiene que auto conocerse quien es uno, para donde va, y que es lo que quiere”.

 

Cuando Johana piensa en aquellas personas en situación de discapacidad que desean estudiar una carrera profesional y que por cualquier motivo no han tomado la decisión de hacerlo, de su propia experiencia les deja este mensaje:

 

“Si uno quiere puede sobrepasar todos los limites, todas las barreras que existan en la sociedad, si se desea  salir adelante es cuestión de uno y es iniciativa propia, es dar el primer paso…el primer paso es muy difícil, es muy duro pero es tan bonito cuando uno puede encontrar en su proceso de formación… en su vida, personas muy especiales que lo van acompañar”.